Cómo convertirse en espía por una tarde

Fuente de la imagen, BBC World Service
- Autor, Ricardo Benassi
- Título del autor, BBC Mundo, Washington
- Fecha de publicación
Cambiar el aspecto, recordar hasta el más mínimo detalle de una personalidad ficticia y correr un riesgo extremo son los principales requisitos para convertirse en un espía al servicio de Estados Unidos.
Al menos, esas son las exigencias del Museo Internacional del Espionaje de Washington donde todo aquel que quiera puede vivir la experiencia de asumir el papel de un agente encubierto mientras recorre las diferentes exhibiciones permanentes.
Cambiar de identidad es el primer paso que hay que dar para ingresar al mundo del espionaje. Una ficha proporciona los datos necesarios para iniciar una misión.
John Campbell, 34 años, vendedor de ropa, residente en EE.UU., nacido en Jamaica, es el personaje elegido. Su destino es Budapest donde debe fingir estar interesado en una feria de modas y en ese lugar recibir unos exhibidores donde se oculta "información sensible".
Desconfiar de todos
"Washington es el lugar con más espías en el mundo", explican desde una pantalla de video ex agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), quienes tienen a su cargo una suerte de charla introductoria.
"Nunca confíes en quien esté a tu lado", es la conclusión que queda flotando después de la proyección.
Ya en el interior del museo, un sistema electrónico requiere que se ingresen los datos del personaje elegido. Simula ser un control de migraciones donde se formulan las preguntas que habitualmente se hacen cuando alguien entra a algún país.
Cualquier error puede poner en riesgo al espía y conducir la misión al fracaso. John Campbell, sin embargo, pasa la prueba.
Entre el cine y la realidad

Fuente de la imagen, BBC World Service
Combinando realidad y ficción, se exhiben paraguas que esconden potentes armas de fuego y el Aston Martin que se veía en las películas de James Bond en los años 60.
Dentro del museo se pueden ver distintos dispositivos para interceptar comunicaciones y cómo fueron cambiando con la evolución de la tecnología.
El público puede descubrir micrófonos ocultos en mesas y zapatos, cámaras de video disimuladas entre los botones de un abrigo y los nuevos dispositivos para asegurar la privacidad de los mensajes que se envían a través de internet.
Los sistemas para descifrar mensajes en clave durante la Segunda Guerra Mundial y las tácticas utilizadas para conocer los secretos del "enemigo" durante la Guerra Fría también se exponen en el museo.
Secretos cubanos
Deslizarse por un tuvo de ventilación es otra de las experiencias que el público puede tener.

Fuente de la imagen, BBC World Service
Desde su interior se puede escuchar una conversación de supuestos agentes secretos cubanos, mientras diseñan el operativo de seguridad para un viaje de Fidel Castro a una Asamblea General de la ONU en Nueva York.
Durante el recorrido por el mundo del espionaje, el agente encubierto bien puede descuidar su misión.
Antes de salir deberá pasar el último examen. John Campbell entonces responde todas las preguntas: nombre, procedencia y el propósito de su viaje.
Olvida algún detalle y está a punto de ser detectado. Un mensaje le dirá que su misión fue cumplida y que llegó a destino la "información sensible" que le entregaron.
Nadie le aclara, sin embargo, si puede o no salir de ese país imaginario y cuál será su suerte.
























